¿Qué residuos genera la limpieza profesional y cómo debe gestionarlos tu empresa?
- 17 Feb 2026
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La gestión de residuos de la limpieza profesional es una responsabilidad clave para cualquier empresa que realice actividades de mantenimiento, higiene e higiene industrial.
Los residuos generados no solo representan un desafío operativo, sino también legal y medioambiental. Un manejo incorrecto puede suponer sanciones económicas, riesgos para la salud de empleados y clientes, y una mala imagen corporativa.
Por eso, en este artículo vamos a analizar en profundidad qué residuos genera la limpieza profesional, cómo se clasifican y, lo más importante, cómo debe gestionarlos tu empresa de acuerdo con la normativa vigente en España.
1. ¿Qué residuos genera la limpieza profesional?
Antes de hablar de gestión, es fundamental identificar los residuos que se originan en las actividades de limpieza profesional. Estos residuos pueden diferenciarse principalmente por su composición, peligrosidad y origen:
a) Envases y embalajes de productos químicos
Los envases vacíos o parcialmente vacíos de detergentes, desinfectantes, lejías, anticales o productos especializados son uno de los residuos más habituales. Dependiendo de si han contenido sustancias peligrosas, pueden clasificarse como:
● Residuos no peligrosos si no quedan restos significativos de producto peligroso.
● Residuos peligrosos si contienen restos de productos químicos con clasificación de peligro (toxicos, corrosivos, inflamables, etc.).
b) Materiales absorbentes y textiles contaminados
Durante la limpieza profesional se generan residuos de bayetas, mopas, filtros o paños que han absorbido suciedad, líquidos orgánicos o soluciones químicas. Si estos materiales han estado en contacto con agentes biológicos (especialmente en limpieza sanitaria), se consideran residuos con mayor riesgo y requieren un tratamiento específico.
c) Residuos sanitarios o sanitarios asimilables
En entornos sanitarios (hospitales, clínicas, centros de salud), la limpieza profesional puede generar residuos que, aunque no sean estrictamente residuos sanitarios (biocontaminados), están asociados a actividades de higiene en áreas críticas. En este caso, la separación, etiquetado y destino de los residuos debe cumplir criterios estrictos.
d) Papel y celulosa
Los productos de celulosa como papel secamanos, papel higiénico interplegado o servilletas generan residuos de papel y cartón. Aunque generalmente se consideran no peligrosos, deben gestionarse de forma separada de los residuos químicos para facilitar el reciclaje.
e) Residuos mixtos y urbanos
En la limpieza de zonas comunes o espacios no críticos (oficinas, áreas públicas), se generan residuos mixtos (plásticos, orgánicos, papel) que suelen gestionarse como residuos urbanos, siempre que no estén contaminados con sustancias peligrosas.
2. Clasificación de residuos de limpieza profesional
La normativa española clasifica los residuos según su peligrosidad y su origen. Esta clasificación es importante, porque determina cómo deben almacenarse, transportarse y tratarse:
● Residuos no peligrosos: envases limpios, papel, cartón, plásticos sin restos de producto peligroso.
● Residuos peligrosos: envases con restos detectables de sustancias peligrosas, mopas contaminadas, materiales absorbentes con residuos químicos.
● Residuos sanitarios especiales: en clínicas, hospitales o centros sanitarios, los residuos que han estado en contacto con fluidos biológicos pueden requerir una gestión específica como residuos sanitarios (según normativa sanitaria).
Cada tipo de residuo requiere un circuito de gestión diferente, y no pueden mezclarse.
3. Obligaciones legales en la gestión de residuos de limpieza profesional
La normativa española y europea obliga a las empresas a gestionar sus residuos de manera que se minimice el impacto ambiental y se garantice la seguridad. Algunas obligaciones clave son:
a) Separación en origen
Los residuos generados por la limpieza profesional deben separarse en origen según su clasificación. Esto implica disponer de contenedores diferenciados para residuos peligrosos, no peligrosos y reciclables (papel, plástico, etc.). Esta separación facilita el reciclaje o tratamiento adecuado.
b) Registro y trazabilidad
Las empresas deben mantener un sistema documental que registre la generación, almacenamiento y entrega de residuos a gestores autorizados. Esto incluye:
● Catálogo de tipos de residuos generados.
● Cantidades producidas.
● Identificación de gestores o transportistas autorizados.
● Documentación de entrega y trazabilidad.
Este registro es fundamental en caso de inspecciones o auditorías.
c) Entrega a gestores autorizados
Los residuos peligrosos y específicos (como los derivados de productos químicos de limpieza) deben entregarse a gestores autorizados, que se encargan de su tratamiento, reciclaje o eliminación conforme a la legislación vigente. No está permitido verter, quemar o eliminar residuos de forma irregular.
d) Condiciones de almacenamiento
Los residuos deben almacenarse en condiciones que eviten fugas, mezclas indeseadas o riesgos para la salud y el medio ambiente. Esto incluye:
● Contenedores etiquetados y cerrados.
● Zonas de almacenamiento segregadas.
● Equipos de retención en caso de fugas.
● Señalización adecuada.
4. Buenas prácticas para gestionar residuos de limpieza profesional
Más allá de la normativa, existen buenas prácticas que ayudan a optimizar los procesos de gestión de residuos relacionados con la limpieza profesional:
a) Reducir en origen
Minimizar la generación de residuos es la mejor estrategia. Algunas acciones incluyen:
● Utilizar productos concentrados para reducir envases.
● Elegir formatos que generen menos residuos.
● Seleccionar celulosa y papel reciclable.
b) Formación del personal
El personal encargado de la limpieza y de la gestión de residuos debe estar formado en:
● Clasificación de residuos.
● Uso adecuado de contenedores.
● Protocolos de seguridad y salud.
● Señalización y documentación.
Una formación adecuada reduce errores y asegura el cumplimiento normativo.
c) Planificación y revisión periódica
Un plan de gestión de residuos que se revisa y actualiza periódicamente permite detectar oportunidades de mejora, reducir costes y evitar incumplimientos legales.
d) Integración con la política de sostenibilidad
La gestión de residuos debe formar parte de la política de sostenibilidad de la empresa, alineada con objetivos ambientales, reducción de huella de carbono y economía circular.
5. Residuos peligrosos: ¿qué hacer con ellos?
Algunos residuos generados en la limpieza profesional son peligrosos porque contienen restos de sustancias químicas que pueden ser tóxicas, corrosivas o irritantes. Estos requieren un tratamiento especializado:
● Almacenamiento en contenedores específicos etiquetados como “peligrosos”.
● Entrega a gestores autorizados que tramiten su tratamiento o eliminación.
● Documentación detallada para cumplir con requisitos legales.
● Medidas preventivas para evitar derrames o exposiciones.
Es fundamental no mezclar residuos peligrosos con residuos no peligrosos o urbanos, ya que esto genera un problema de gestión más complejo y puede dar lugar a sanciones.
6. Integración de la gestión de residuos en el plan de limpieza profesional
Un plan de limpieza profesional integral no solo se ocupa de limpiar superficies y desinfectar entornos, sino que también tiene que contemplar la gestión de residuos generados en esos procesos. Esto significa que:
● La planificación debe incluir puntos de generación de residuos.
● Cada tipo de residuo debe tener un procedimiento de manejo específico.
● El plan de limpieza debe estar alineado con el plan de gestión de residuos de la empresa.
● Debe existir coordinación entre mantenimiento, compras y limpieza para asegurar la adquisición de productos que faciliten la gestión posterior de residuos.
Por ejemplo, elegir productos con envases retornables o reciclables disminuye la presión sobre los residuos generados.
7. Sostenibilidad y economía circular en limpieza profesional
Las mejores políticas de gestión de residuos no solo buscan cumplir con la legislación, sino también avanzar hacia un modelo de economía circular. Esto implica:
● Reducir el volumen de residuos en origen.
● Reutilizar materiales cuando sea posible.
● Reciclar correctamente papel, cartón, plásticos y otros residuos.
● Elegir proveedores que ofrezcan soluciones sostenibles.
Adoptar estas prácticas no solo mejora la gestión de residuos de la limpieza profesional, sino que también contribuye a mejorar la imagen de la empresa y su competitividad en mercados exigentes.
La gestión de residuos generados por la limpieza profesional es una parte esencial de cualquier estrategia de higiene y sostenibilidad empresarial. Desde envases químicos hasta materiales absorbentes contaminados, cada residuo tiene su propia clasificación y exige un tratamiento específico conforme a la normativa vigente en España.
Si quieres profundizar aún más en el marco legal que regula la gestión de residuos, especialmente a nivel comunitario, te recomendamos leer nuestro artículo sobre la nueva Normativa Europea de residuos, donde analizamos las directrices europeas más recientes y su impacto en el sector de la limpieza profesional.
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